Dependiendo de las situaciones a las cuales nos enfrentemos debemos primero dedicarnos a la observación, ya que esta nos dará pie para formar ideas y concretarlas, si se llegan a concretar vamos a tener metas claras a seguir y si seguimos ese camino que nos hemos planeado podemos llegar al conocimiento. O sea tener un objetivo claro, y de este modo evitar perdernos en el curso de la investigación.
La historia nos da cuenta de esto, que siempre debemos ser objetivos, aprender de los desconocido y no llegar con ideas ya preconcebidas, puesto que, cada situación es diferente a la anterior, en una investigación, debemos partir desde lo más general para así llegar a lo más específico, si esto no sucede y vamos directo a lo específico podemos perder mucho de la observación ya que lo específico puede convertirse en algo tedioso y complicado, en cambio una observación general nos da un campo de visión más amplia para de este modo empezar a descartar lugares e ir directamente a los que contamos con mayor seguridad y así no perder mucho tiempo. La historia nos muestra como Dupin puede abandonar las ideas que trae, y tratar de tomar una posición neutral a la situación, tratando de comprender el razonamiento de su oponente, por lo tanto el descubrimiento no depende mucho de la perspicacia, sino del cuidado y la paciencia del investigador, siendo esta la clave para poder pasar por encima de su adversario y lograr luego obtener una ganancia y dar una lección.
Puede admitirse que toda idea pública, toda convención admitida, es una necedad, porque ha convenido a la mayoría.Así pues podemos notar que no siempre lo más claro es lo más evidente, sino que en estados particulares es donde encontramos respuesta sin necesidad de irnos más allá de lo necesario.
La Carta Robada
Edgar Allan Poe
Versión de Julio Cortázar
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